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OPERACIÓN CARBUROS METALICOS - Tribunalsupremo sala de lo Penal

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OPERACIÓN CARBUROS METALICOS.


VIGESIMOPRIMERO.- Por infracción de ley, al amparo del art. 849.1º de la LECrim., en relación con el art. 5.4 de la LOPJ., en base a la infracción del art. 24.1 en relación con el art. 118 ambos de la Constitución.


1.- En definitiva denuncia la vulneración del derecho subjetivo a una tutela judicial efectiva y concretamente en la operación Carburos Metálicos, por existir un proceso civil que pende ante un órgano de la jurisdicción Civil en el estado de Liechteinstein, entre la entidad Banco Español de Crédito y la Sociedad Mariella Real State Holding Establisment, en el que se discute la titularidad del importe de 1.344 millones de pesetas, que motivó la acusación, en relación a dicha operación y que ha dado lugar a la condena del recurrente.

Estima que la existencia de un título de propiedad, a favor de Banesto respecto de los 1.344 millones de pesetas pagados por la mercantil Air Products, resulta previo e indispensable a los efectos de la determinación del delito de apropiación indebida.


Reconoce que esta cuestión, ya fue expuesta al inicio del acto del juicio oral, solicitándose la suspensión del mismo o la no inclusión de la operación de referencia, a través del planteamiento de una cuestión prejudicial devolutiva y el presente motivo casacional se plantea precisamente por causa de la denegación de dicho planteamiento.
En síntesis, la parte recurrente sostiene, que se ha afectado el principio de seguridad jurídica, establecido en el artículo 9.3 de la Constitución Española, ya que el debate sobre la pertenencia o titularidad de los 1.344 millones de pesetas que se extrajeron de la operación Carburos Metálicos, está pendiente de un proceso civil en el estado de Liechtenstein, entre el Banco Español de Crédito y la Sociedad Mariela Real State Holding Stableismen
2.- Como puede verse, si se hace un repaso de las actuaciones, este tema fue planteado como cuestión previa y resuelto por auto de la Sala de 9 de Marzo de 1.998, a cuyos razonamientos nos remitimos sustancialmente. Conviene recordar que el sistema de cuestiones prejudiciales, inicialmente regulado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, ha sido complementado por el art. 10 de la Ley 6/1.985 del Poder Judicial, que autoriza a cada orden jurisdiccional, para conocer de los asuntos que no le están atribuidos privativamente. En todo caso la jurisdicción penal, a los efectos de la averiguación de la verdad material y de la construcción de los elementos integrantes del hecho delictivo que enjuicia, goza de autonomía y ha dispuesto de prueba necesaria, para dilucidar el debate que, por otro lado y de manera sorpresiva ha quedado despejado en la vista de este Recurso de Casación, al manifestarse por dos de los Letrados intervinientes, que la cantidad en litigio había sido entregada recientemente a Banesto, desistiéndose del procedimiento civil al que se hace mención. Esta declaración no ha sido desmentida por ninguno de los letrados que intervinieron en la vista oral.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.


VIGESIMOSEGUNDO.- Por infracción de ley al amparo del art. 849.1 de la LECrim., en relación al art. 5.4 de la LOPJ y en base a la infracción del art. 24.2 de la Constitución, así como del art. 6.2 del Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.


1.- En definitiva, esgrime la presunción de inocencia, por considerar que no existe prueba respecto de la afirmación de la sentencia de que el recurrente y otro de los acusados, se puso en contacto con el acusado Jacques Hachuel. Asimismo considera que no existe prueba alguna, respecto de la afirmación de que existiese una prima de 2.000 pesetas por unidad de opción, ya que el contrato fechado el 4 de Abril de 1.990, a través del cual la mercantil Air Products adquiere 672.000 Warrants no contiene referencia alguna a ese precio de opción.
Estima que no pueden esgrimirse, como pruebas de cargo, las declaraciones de algunos de los miembros de Air Products, ya que se hallan repletas de contradicciones. Sostiene que el fax de fecha 16 de Marzo de 1.990, no es prueba de cargo, ya que la firma en dicho fax ha sido negada por el recurrente y no se ha efectuado prueba alguna encaminada a demostrar su autenticidad.
Por último, considera que no se puede dar carácter de prueba documental a los faxes unidos a la causa.
Por consiguiente mantiene, que no se puede afirmar de forma válida, que el importe de la transferencia efectuada a D. Jacques Hachuel fuera propiedad o estuviera destinada a Banesto o a Corporación Industrial y Financiera Banesto, por lo que no ha existido apropiación indebida, en los términos fijados por el art. 535 del Código Penal de 1.973.
2.- En realidad y dado los términos en que está planteado el motivo, nos bastaba con hacer una referencia al último extremo a que nos hemos referido anteriormente, para descartar la pretensión impugnatoria.
No puede olvidarse que todo el esfuerzo argumental y toda la invocación de documentos y pruebas y la valoración personal que de las mismas hace el recurrente, está encaminada, en definitiva, a demostrar que el importe de la transferencia efectuada a Jacques Hachuel, le pertenecía a éste en comisión y no estaba destinada a Banesto o a la Corporación Industrial y Financiera Banesto, lo cual, a su juicio, eliminaría el delito de apropiación indebida. Además de los razonamientos valorativos que se hacen por la sentencia recurrida y de las detalladas alegaciones que el Ministerio Fiscal realiza al impugnar este motivo y que hacemos nuestras, lo cierto es que, como se reconoció en la vista del presente recurso, el dinero ha sido reintegrado finalmente a Banesto, aunque renunciando éste a los intereses que le eran debidos, lo que acredita que hubo una incuestionable maniobra apropiatoria.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.

VIGESIMOTERCERO.- Por infracción de ley al amparo del art. 849.1º de la LECrim., por haberse infringido los arts. 535, 528 y 529.7ª del Código Penal de 1.973 por indebida aplicación y con carácter subsidiario por indebida inaplicación del art. 295 del Código Penal de 1.995.


1.- Estima que no está verificado el dato, que viene a constituir el presupuesto conceptual de la conducta típica de la apropiación indebida, esto es la propiedad de Banesto sobre los referidos 1.344 millones de pesetas, que constituye un presupuesto fáctico jurídico de naturaleza civil, que condiciona toda posibilidad de criminalización de los hechos, a los efectos del delito de apropiación indebida.
Recuerda que el delito de apropiación indebida, es un delito especial a los efectos de la autoría y que el recurrente no puede ser autor, porque no detentó la posesión del dinero con la obligación de entregar o devolver a Banesto.
Como argumento final, vuelve a repetir, con carácter subsidiario y alternativo, que la calificación de los hechos podría hacerse al amparo del art. 295 del Código Penal, pudiéndose imponer una pena de 6 meses a 4 años o multa del tanto al triplo del beneficio obtenido, solicitando una pena de un año de prisión.
2.- La cuestión reproduce otras argumentaciones deslizadas anteriormente, sobre la calificación jurídica de los hechos y sobre la posibilidad alternativa de aplicar el artículo 295 del vigente Código Penal que tipifica el delito de administración desleal.
Una vez más, hemos de insistir que una cosa es la maniobra apropiatoria, realizada a través del apoderamiento físico y material de la cosa mueble o de la distracción del dinero, en provecho propio y exclusivo del autor material de ambas conductas y otra distinta la gestión o comportamiento desleal, a través de actividades fraudulentas o negocios perjudiciales que van en detrimento de los componentes de la sociedad y que se consuman, sin necesidad de que exista acreditado un beneficio económico para su autor, que proceda de los bienes de la sociedad, siendo suficiente conque se constate el perjuicio económico a las personas que se describen en el art. 295 del vigente Código Penal.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.

C) RECURSO DE FERNANDO GARRO CARBALLO.


PRIMERO.- Por vulneración de precepto constitucional al amparo de lo dispuesto en el art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse tenido en cuenta el derecho fundamental al Juez Ordinario predeterminado por la ley según el art. 24.2 de la Constitución.


1.- La cuestión es idéntica a la planteada por el recurrente Mario Conde y ha sido contestada al responder a la cuestión preliminar segunda.

SEGUNDO.- Por vulneración de precepto constitucional, al amparo del art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse tenido en cuenta por la sentencia recurrida, el derecho fundamental a un proceso público y con todas las garantías.


1.- Enlaza con el motivo anterior y añade que, dado lo anómalo del nombramiento del magistrado Instructor, nos encontramos ante un Juez, que no es ajeno a los intereses de las partes en litigio, por lo que no ofrece una apariencia de imparcialidad.

Cita la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y del Tribunal Constitucional, afirmando que la imparcialidad consiste en preguntarse si, independientemente de la conducta personal del juez, ciertos hechos verificables permiten sospechar acerca de su imparcialidad. De ello depende la confianza, que los Tribunales de una sociedad democrática, deben inspirar a los justiciables y especialmente a los procesados.


2.- El planteamiento es una variante del tema ya resuelto, con carácter general, sobre las vicisitudes surgidas con motivo del nombramiento del Juez Instructor del presente procedimiento. Nos remitimos a lo anteriormente expuesto para mantener, una vez más, la regularidad de su nombramiento y el escrupuloso respeto al principio del Juez Ordinario predeterminado por la Ley, sin que pueda ponerse en cuestión su imparcialidad.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.

TERCERO.- Por vulneración de precepto constitucional, al amparo de lo dispuesto en el art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse tenido en cuenta el derecho fundamental a un proceso público con todas las garantías, a que se refiere el art. 24.2 de la Constitución, en relación con el de obtener la tutela efectiva de jueces y tribunales sin que pueda producirse indefensión, (artículo 24.2 de la Constitución y art. 11.1 de la LOPJ).


1.- Sostiene que no se ha respetado lo dispuesto en el art. 118 de la LECrim., en materia de derecho de defensa, ya que no se ha puesto en conocimiento del recurrente la existencia de imputación sobre el hecho supuestamente punible a que se refiere la operación “Locales Comerciales”, ni las actuaciones procesales que se estaban llevando a cabo, por tal razón, a sus espaldas, lo que sin duda supone la vulneración constitucional de referencia.
Cita la cronología de los acontecimientos que, según su versión, comienza el 7 de Noviembre de 1.994 y señala que hasta el 11 de Enero de 1.995 no comparece a prestar declaración en concepto de imputado, a tenor de los hechos que se le atribuyen en la querella interpuesta por el Ministerio Fiscal. En su opinión cuando todavía el procedimiento no se sigue contra él, porque no se ha presentado ampliación de la querella por el tema “Locales Comerciales” y sin habérselo advertido, de que podía ser objeto de persecución o de instrucción, se le interroga a presencia judicial por el Ministerio Fiscal.
En conclusión, sostiene que, desde hacía cuatro meses, se venían llevando a cabo actuaciones judiciales, por razón de la operación “Locales Comerciales”, sin que fuese puesto en conocimiento por nadie hasta el 16 de Marzo de 1.995.
2.- La propia secuencia de las vicisitudes procesales, que asume la parte recurrente y que está corroborada por el contenido de las actuaciones, pone de relieve que no se le ha causado indefensión.
Ya se ha aludido, en el apartado correspondiente a las especiales características de la presente causa y a las consecuencias procesales, que pueden derivarse de lo que, en la terminología científica y jurisprudencial, se ha dado en denominar como maxiprocesos.
Es evidente que en la querella del Ministerio Fiscal, que da lugar al comienzo de las presentes actuaciones, no se hace referencia a los “Locales Comerciales”, si bien se realiza una previa descripción, de los antecedentes que han llevado a la acusación pública a investigar primero, en fase procesal y posteriormente a ejercitar la acción penal por medio de la querella.
Según los datos que se manejan, todo surge con ocasión de una decisión del Banco de España, de intervenir la entidad financiera Banesto relevando a sus directivos. La razón de esta intervención administrativa, se basaba en la existencia de un desajuste económico, de proporciones tales que comprometían seriamente la viabilidad de la sociedad bancaria e incluso la estabilidad de todo el sistema financiero.
Las investigaciones administrativas tenían que ser necesariamente complejas y no podía aflorar, en un solo instante, toda la realidad de la causa que había originado el desequilibrio económico. Como es lógico, del examen de la numerosa documentación, que servía de sustento para tomar la decisión mencionada, debía ser escalonadamente examinada y así fueron surgiendo, datos reveladores de actividades irregulares, que no sólo tenía ribetes delictivos, en sí mismas, sino que había sido el motivo del desastre económico final.
El Ministerio Fiscal, impulsado por la necesidad de poner cuanto antes en marcha un procedimiento de investigación criminal de los hechos, incluyó en su querella aquellos datos que, de alguna manera, ya habían sido constatados por los inspectores del Banco de España, en el inicio de las investigaciones llevadas a cabo en el expediente administrativo.
En el desempeño de esta tarea que, como ya hemos dicho exigía tiempo, se detectan las operaciones relacionadas con los “Locales Comerciales”, lo que da lugar a que el Ministerio Fiscal, profundice en la querella y abra la posibilidad de que las averiguaciones se encaucen ampliando su campo de acción, a la investigación del papel que el recurrente haya tenido en dichas actividades.
3.- No puede olvidarse que, durante un determinado período, las actuaciones fueron declaradas secretas y que, una vez que la investigación perfila los hechos, sobre la operación conocida como “Locales Comerciales”, se le toma declaración sobre los mismos.
El transcurso de un plazo razonable de tiempo, entre la aparición de indicios y datos sobre la existencia de un delito y la toma de declaración a la persona o personas que aparezcan, a primera vista, como posibles imputados a título meramente material y no formal, no produce, por sí misma, indefensión, si se comprueba, como sucede en el caso presente, que el afectado tuvo oportunidad sobrada de plantear su defensa y valerse de todos los medios probatorios necesarios para desmontar las imputaciones iniciales. No puede sostenerse, que toda la investigación se llevase a espaldas del acusado, cuando lo que sucede, como ya se ha visto, es que el progreso, necesariamente lento y trabajoso de una investigación de esta naturaleza, va haciendo aflorar nuevos hechos, que es necesario valorar y depurar, antes de tomar la decisión de citar a una persona en concepto de posible autor y responsable.
No es posible, porque sería prematuro e improcedente, citar de manera infundada e inmediata, a una persona que aparece involucrada en una operación compleja, de las características de las que se reflejan en el hecho probado, sin tomar un tiempo de valoración y reflexión, sobre el alcance del resultado de las investigaciones y de su posible participación.
No es racional pretender que, en una causa de miles de folios y de abundantísima prueba documental, se materialice la actividad procesal del investigador de manera instantánea, sin una previa depuración y análisis de los elementos que tiene entre manos.
4.- Cuando comparece a prestar declaración, según su cómputo, cuatro meses después de haberse iniciado la investigación, se le otorga la posibilidad de dar su versión de los hechos, manteniéndosele intactas sus posibilidades de defensa, ya que el plazo de demora, no sólo ha sido razonable, sino que está totalmente justificado por las características de los hechos que han sido objeto de investigación. A partir de ese momento, dispuso de la posibilidad de esgrimir todos los elementos probatorios que estimase pertinentes para su descargo y ha podido interrogar y hacer interrogar tanto a los testigos de cargo como de descargo.
5.- Finalmente y, en relación con el aspecto concreto que se refiere a la impugnación de la prueba derivada de las averiguaciones de los inspectores del Banco de España, por considerarla viciada y prohibida, debemos recordar que esta alegación ha sido reiterada a lo largo de los diversos motivos y ha sido contestada, como cuestión previa y general, en el apartado correspondiente, al que nos remitimos para evitar innecesarias repeticiones.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.


CUARTO.- Por vulneración de precepto constitucional al amparo de lo previsto en el art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse tenido en cuenta el derecho a la tutela judicial efectiva y prohibición de indefensión contempladas en el art. 24.1 de la Constitución.


1.- Advierte que, en el relato fáctico de la sentencia, se recogen una serie de afirmaciones, en algunos casos ciertamente tajantes, respecto de las cuales no se ha hecho mención alguna acerca de su fundamento probatorio, por lo que es absolutamente desconocido, cual haya podido ser la fuente de la que se ha formado la convicción de la Sala sentenciadora.

A continuación hace un relato de las afirmaciones de hecho a las que se refiere y mantiene que, ninguna de estas declaraciones es verdad, si bien matiza que, en algunos casos es una verdad a medias.


Estima que no puede acudir al art. 849.2 de la Lecrim., para combatir las afirmaciones que considera equivocadas.
2.- Como puede observarse y así lo expresa de forma directa la parte recurrente, no nos encontramos ante un supuesto de error de hecho, ya que no se acude a ningún instrumento documental, que pueda servir de apoyo para declarar la existencia de una equivocación del juzgador, al relatar el hecho probado.
En realidad se manejan e invocan vulneraciones de derechos fundamentales, por denegación de la tutela judicial efectiva, con la consiguiente causación de indefensión, aunque también pudiéramos entender que sugiere el desconocimiento del principio de presunción de inocencia.
3.- El apartado relativo a la denominada operación de “Locales Comerciales” es amplio y detallado. Permite a la parte recurrente impugnar todas y cada una de las adquisiciones que se le imputan, y esgrimir pruebas contradictorias o denunciar su insuficiencia, en relación con los extremos que se declaran probados. La fundamentación y valoración de la prueba disponible, se ha realizado por la Sala sentenciadora, de manera suficiente, agrupando e interrelacionando los elementos probatorios de carácter documental y testifical, que le han permitido llegar a establecer unas determinadas conclusiones. Es admisible su alegación sobre la no especificación separada sobre cada una de las nueve operaciones, que se detallan, pero ello no supone una falta de tutela judicial efectiva, ni le ocasiona indefensión porque siempre tienen abierta la posibilidad, de utilizar elementos documentales contradictorios o invocar la tutela que se deriva del principio constitucional de presunción de inocencia, que en este caso aparece descartada por la simple lectura del relato de hechos y los razonamientos probatorios utilizados.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.

QUINTO.- Por vulneración de precepto constitucional al amparo de lo dispuesto en el art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse respetado el derecho fundamental a un proceso público con todas las garantías a que se refiere el art. 24.2 de la Constitución, en relación con el derecho a obtener la tutela judicial efectiva de jueces y tribunales sin que pueda producirse indefensión.


1.- Entiende que existe una vulneración del derecho fundamental a un proceso con todas las garantías, vinculado, en el presente caso, a la prueba realizada por los peritos inspectores del Banco de España Srs. Román Quiñones y Monje García, cuyo contenido se acepta por la sentencia para fundamentar el fallo, aunque no se cite, sirviendo además de modelo que ha sido seguido por otras instancias intervinientes en la prueba, de manera absolutamente idéntica y que sí se citan como prueba de convicción.
Insiste en combatir el auto del Tribunal, de fecha 4 de Noviembre de 1.997, que resuelve negativamente el incidente de recusación de los Peritos, considerando que se ha vulnerado su derecho a un proceso con todas las garantías.
Afirma que todo se inicia por una solicitud al Fiscal General del Estado, para que averigüe si las actuaciones de los gestores de Banesto, pudieran ser constitutivas de delito, lo que considera que, en realidad, se trata de la solicitud de la formación de una causa general, lo cual es una actitud que parece chocar con lo que el Tribunal Constitucional, ha llamado sistema de derechos fundamentales y libertades públicas. En su opinión los que han puesto en conocimiento del Ministerio Fiscal la noticia críminis, actúan posteriormente como peritos, lo cual compromete su imparcialidad.
2.- En este apartado se hacen una serie de consideraciones, sobre el papel desempeñado por los peritos del Banco de España, que llevaron a efecto la inspección acordada ante la situación económica de la entidad financiera Banesto. Reitera las mismas consideraciones que se han realizado por otros recurrentes, sobre la imparcialidad de los mismos y su posibilidad de ser utilizados como peritos de la acusación.
Sin perjuicio de dar por reproducido todo lo expuesto con carácter general sobre este punto, conviene precisar que, en el caso concreto, que afecta al presente recurrente y concretamente en todo lo relacionado con la operación “Locales Comerciales”, la Sala expone de manera expresa, que sus convicciones se han asentado sobre otras pruebas periciales, que menciona en la sentencia y que, en principio, nada tienen que ver con los dictámenes periciales a los que hace referencia. No es obstáculo para esta afirmación, el hecho de que el material documental manejado y las valoraciones iniciales de los peritos del Banco de España, hayan estado presentes en el momento de elaborar sus conclusiones por los peritos del ICAC, pero ello no los contamina ni los invalida, ya que constituyen conclusiones autónomas, de las que se hacen responsables sus redactores. También se ha tenido en cuenta otros informes periciales, sin descartar los presentados por las defensas. En todo caso conviene recordar que los peritos no han sido los denunciantes.
Por lo expuesto el motivo debe ser

desestimado.

SEXTO.- Por vulneración de precepto constitucional al amparo del art. 5.4 de la LOPJ., al no haberse tenido en cuenta el derecho fundamental a la presunción de inocencia consagrado en el art. 24.2 de la Constitución.


1.- En relación con la operación “Locales Comerciales”, señala que el Ministerio Fiscal amplió la querella, a partir de un informe de la Subdirección General de Auditoría Interna de Banesto de fecha 8 de Enero de 1.992 y considera que no se trata de una prueba documental, sino de una denuncia que no está firmada y cuya autoría nadie quiere reconocer, por lo que resulta que es una denuncia anónima y además de anónima es falsa. Cita la Ley de Enjuiciamiento Criminal y una instrucción de la Fiscalía General del Estado nº 3/1993 de 16 de Marzo, que admite que una denuncia anónima pudiera ser un vehículo transmisor de la noticia criminal, pero que no se le puede dar valor probatorio. También menciona una sentencia del Tribunal Supremo del 6 de Octubre de 1.997 que veda que, en el proceso penal, tenga validez la declaración del testigo anónimo, y en ese mismo sentido se ha pronunciado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Señala que los informes de los Inspectores del Banco de España referidos a los ejercicios de los años 1.992 y 1.993, que se citan como antecedentes y fundamento del acuerdo de intervención del banco, no mencionan, para nada, el problema de los locales comerciales, ni la existencia del informe de la auditoría interna de 1.992. Rechaza la veracidad de todos los informes, si bien reconoce que los de Americam Appraisal, son posteriores a esa fecha de 8 de Enero de 1.992, pero son muy anteriores al uso que luego se hace de este documento.
Admite que el informe que ha llegado a la causa, habla de seis operaciones y que el informe del que se habla, con carácter oficial, por el Consejero Delegado, se refiere no solamente a seis locales, sino a más operaciones. Termina su alegato, realizando un extensísimo análisis del contenido del acta del juicio oral.
2.- Por esta vía se introduce el debate concreto, sobre la presunción de inocencia, basándose en que la ampliación de la querella del Ministerio Fiscal, se basó en un informe de la Subdirección General de la Auditoría interna de Banesto. Considera que dicho informe, más que un documento, es más bien una denuncia anónima que resulta inválida e ilícita como prueba sustentadora de las afirmaciones fácticas de la sentencia.
Desde un punto de vista general y teórico, podemos compartir las consideraciones que se hacen, sobre los peligros que pueden derivarse de la existencia de una denuncia anónima. En el caso presente esta característica, no concurre en cuanto que está perfectamente identificado el organismo del que procede el informe, que ha permitido a la policía judicial iniciar una compleja y difícil tarea de hacer un seguimiento de los talones bancarios que tienen su origen en las operaciones sobre locales comerciales.
La utilización, como punto de partida para una investigación criminal, de una denuncia anónima debe ser ponderada y examinada con cautela, analizando no sólo su contenido, sino también la naturaleza de los hechos que se trata de poner en conocimiento de la policía judicial o de los órganos judiciales encargados de la instrucción de un determinado asunto (Ver sentencias de 18-2-2002 y 23-3-1.999 TS y 111/99 del TC).
La parte recurrente abre además otro flanco y califica el informe de falso. Esta rotunda afirmación carece de cualquier sustento probatorio, que pueda acreditar este extremo. Se podría dudar de su contenido, pero atribuirle una falsedad que pudiera tener ribetes delictivos, carece de fundamento sólido.

3.- A efectos dialécticos, podríamos admitir que algunas afirmaciones del relato fáctico, respecto al cargo real que el recurrente ocupaba en el organigrama del Banco, no son enteramente exactas, pero su inexactitud carece de relevancia sustancial, a la hora de calificar los hechos que son objeto de impugnación.


Como señala el Ministerio Fiscal, es cierto que inicialmente el acusado ocupó el puesto de Director General de Relaciones Externas y Régimen Interior y que no existía la Dirección General de Servicios, de la que se haría cargo el 17 de Julio de 1.989, sin embargo lo verdaderamente importante no es la denominación del cargo, sino las facultades que el recurrente ostentaba, para realizar las operaciones que le son imputadas. Este dato aparece acreditado por las declaraciones testificales de varios empleados de Banesto y aparecen corroborados por hechos tan concluyentes, como la aparición de sus firmas en los contratos, que contenían las adquisiciones y la puesta del Visto Bueno tal como se deduce de las pruebas practicadas.
Estas facultades decisorias son las que sustentan la calificación jurídica de los hechos, realizada por la Sala sentenciadora y está perfectamente acreditado, por los informes de la policía judicial existentes en los autos y ratificados en la causa. Dichos informes sirven para probar que las decisiones de comprar, las directrices sobre la forma de realizar la operación y el manejo de los fondos generados por las adquisiciones procedían y emanaban, de forma directa y personal, del acusado, sin perjuicio de que pudieran existir otras personas que estuvieran al tanto de sus actividades.
4.- Los informes periciales a los que hemos hecho referencia con anterioridad, sientan las bases probatorias necesarias para establecer, como conclusión fáctica incontrovertible, que el acusado dispuso, a través de intermediarios de 1.387 millones de pesetas, por medio del Banco de Comercio y de 102,5 millones, a través del Banco de Sabadell.
La sentencia realiza también una suficiente valoración probatoria, en relación con dos operaciones concretas que el recurrente rechaza e impugna y que hacen referencia a una opción de compra, sobre un almacén en el valle Torregrosa y sobre la justificación de un pago de cuatrocientos cincuenta millones de pesetas, como retribución de unos estudios medioambientales del corredor del Henares, relacionados con la compra de un local en Azuqueca de Henares. Los informes de los peritos del Colegio de Economistas y el hecho llamativo, de que se pagase más por un informe técnico sobre el medio ambiente, que por el propio inmueble, son datos que avalan las afirmaciones de la sentencia recurrida.
5.- En relación con el seguimiento de los talones, que constituyen una verdadera rueda prácticamente inacabable de emisiones sucesivas, ha sido objeto de seguimiento por la policía judicial y después de profundizar en la complicada madeja generada por la afluencia masiva de cheques bancarios, se llega a la conclusión evidente y no desvirtuada por otros elementos probatorios, que del beneficio obtenido por los sobreprecios pagados por Banesto, han sido canalizados a favor del acusado, por las vías y procedimientos que se relatan en el hecho probado.
Por lo expuesto el motivo debe ser

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